En todas las familias hay personas que van a mejor y personas que van a peor, personas que por su esfuerzo y dedicación han llegado a conseguir una situación económica estable y muchas veces envidiable y otras que, por razones ajenas a ellas, no se han visto agraciadas por la misma suerte o por lo menos, el mismo curso lógico de acontecimientos.

Debido a la crisis que en estos momentos estamos viviendo, desgraciadamente esta situación se está dando bastante a menudo. ¿Qué puede hacer el que , a pesar de todo su esfuerzo y dedicación ha quedado en una situación tal que no puede atender ni siquiera sus necesidades básicas por no tener unos ingresos iguales o superiores al salario mínimo interprofesional?

A parte de buscar trabajo, puede acudir en busca de ayuda a sus familiares más cercanos, tal y como viene contemplado en el Código Civil Español. Se trata del derecho y deber entre los parientes más cercanos de asistirse mutuamente en caso de necesidad, yque  es, muchas veces, la única salida que les queda a aquellos que por causa ajena se ven en una situación de imposibilidad de obtener los medios para subsistir.

Puede tratarse de personas mayores que no puedan trabajar y por lo tanto no pueden generar suficientes ingresos para mantenerse de forma digna ,o bien, situación bastante común, jóvenes mayores de edad, que estén cursando estudios o los hayan finalizado pero que por la crisis actual no encuentren trabajo, estas y otras situaciones pueden dar lugar a que nazca ese derecho de auxilio entre los parientes mas cercanos.

Se entiende que una persona está en situación de necesidad, y por lo tanto, legitimada para ejercer esta acción, cuando sus ingresos están por debajo del salario mínimo interprofesional, y este método de valoración es igualmente válido para determinar la no obligación de prestar alimentos al que en un principio pudiera estar obligado por relación de parentesco.

Este deber de prestarse alimentos no engloba únicamente los alimentos como tal, sino que se refiere a todo lo necesario para el sustento, habitación, vestido y asistencia médica, incluyendo además los estudios y formación en el caso de menores de edad o mayores que por causas no imputables a los mismos no han finalizado sus estudios. El obligado a prestar alimentos puede escoger entre pagar la pensión que se haya estipulado o bien, recibir y atender en su casa al que necesite de esos alimentos siempre y cuando no haya ninguna razón por la que el juez observe una justa causa para privarle de esa capacidad de elección.

Ahora bien, el que solicita los alimentos habrá de probar que efectivamente se encuentra en una situación de necesidad y que dicha situación no le es imputable.

Esta obligación de prestar alimentos únicamente la puede reclamar el que tenga derecho a ella y se puede reclamar, por orden de prelación, al cónyuge, a los descendientes más cercanos, a los ascendientes más cercanos y en último lugar a los hermanos.

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20 de febrero de 2012

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